Existen en el mercado numerosas fórmulas de financiación al alcance de las pymes. Y, por tanto, existen también múltiples proveedores de financiación, de distinta naturaleza y origen. Nos referiremos en este artículo, únicamente, a la financiación en forma de deuda (no equity). Cabe señalar también que, para los proveedores de financiación, la deuda que aportan a la pyme es una inversión, por la que persiguen una rentabilidad.

Cada uno de los distintos proveedores de financiación mantiene unos criterios de inversión, dentro de los cuales debe encajar la operación planteada. Estos criterios pueden tener en cuenta aspectos tan diversos como: el volumen de la operación, el plazo de devolución, el riesgo asumido, el destino de los fondos, el perfil del receptor de los fondos, la rentabilidad deseada por el financiador, etc.

En función de la naturaleza de los proveedores de financiación, podemos agruparlos en tres grandes clasificaciones: 1) entidades bancarias tradicionales; 2) organismos públicos que ofrecen préstamos; y 3) empresas privadas cuya actividad también es ofrecer préstamo a pymes.

En el primer grupo situamos a los bancos tradicionales, alguna caja de ahorros y alguna cooperativa de crédito. Aunque, mayoritariamente, este grupo está formado por entidades generalistas que ofrecen todo tipo de financiación y se dirigen a un espectro muy amplio de pymes, también es cierto que podemos encontrar algunas entidades con criterios de inversión muy peculiares que, por este mismo motivo, pueden resultar muy interesantes para determinadas pymes.

En el segundo grupo encontramos a organismos oficiales y empresas públicas que tienen como misión proporcionar financiación en forma de préstamo a pymes o proyectos que cumplan determinadas características que se desean promover desde el sector público. Se trata de organismos como ENISA (Empresa Nacional de Innovación SA); el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial); el propio Ministerio de Industria, que de forma recurrente impulsa programas para financiar determinados proyectos; y las SGR (Sociedades de Garantía Recíproca) que existen en la mayoría de Comunidades Autónomas, cuyo objetivo es ofrecer avales para facilitar el acceso de la pyme a la financiación bancaria. De este tipo de financiadores obtendremos, principalmente, préstamos a largo plazo, con amplias facilidades en los plazos de amortización y, en algunos casos, con costes bonificados. Eso sí, para poder acceder a ellos, el proyecto a financiar debe encajar en los criterios, de ámbito cualitativo y técnico, fijados por la entidad, los cuales vendrán determinados por las políticas públicas que se estén impulsando, en cada momento, en materia de promoción económica.

Y el tercer grupo es el que está formado por un conjunto variopinto de empresas privadas no bancarias cuya actividad empresarial consiste en la inversión en pymes en forma de deuda (no equity). No nos estamos refiriendo a las SCR (Sociedades de Capital Riesgo), puesto que estas, principalmente, invierten en forma de equity (capital) pasando a formar parte del accionariado de la compañía. Nos referimos a empresas de direct lending, de crowdlending, de financiación de facturas, rent-back o lease-back y fondos de inversión. Las principales ventajas que ofrecen estos proveedores de financiación es su especialización en la financiación de operaciones muy concretas, lo cual les permite ajustarse mucho a las necesidades de la empresa. Obtener financiación de este perfil de financiadores permitirá a la pyme descargar de riesgo a la banca convencional, con la que actualmente todavía mantiene una alta concentración de riesgo. El aspecto que podríamos considerar negativo de esta vía de financiación es que los tipos de interés y comisiones aplicadas son más elevados. Pero, en buena parte, este mayor coste queda compensado por el hecho de que no comporta costes asociados, a los que a menudo la banca nos obliga a incurrir (seguros, compensaciones, etc.).

Es recomendable que el global de la financiación de que dispone la pyme provenga, como mínimo, de algún proveedor de cada uno de estos tres grandes grupos, puesto que ello genera confianza a todos los proveedores de financiación ya que valorarán positivamente que la empresa haya sido capaz de obtener financiación y la confianza de proveedores de financiación que basan su decisión en criterios distintos y que, por tanto, la empresa habrá acreditado que hay motivos de diversa índole para confiar en su viabilidad y solvencia.

Kreedit | 2018