Cuando detectas que las cosas no van bien, existen dos espejos donde mirarse, la trayectoria chirriante del día a día de la empresa y los factores externos que predicen y alertan de que, si las cosas no van bien en la empresa, tampoco van a mejorar en un entorno de factores negativos que en el futuro inmediato nos golpearán inevitablemente. Se detectan borrascas amenazadoras.

Llegado a este punto, uno se pregunta, ¿porqué no vamos bien? Estos son algunos de los síntomas con los que nos podemos encontrar:

  • Las ventas se ralentizan
  • Los márgenes caen
  • El endeudamiento sube
  • Hay plantilla sobre dimensionada
  • Los gastos se descontrolan y se desconoce cómo atenderlos
  • Los bancos endurecen sus posiciones respecto a las renovaciones de líneas
  • La angustia empieza a ser latente y obsesiva
  • Se arrastran pérdidas camufladas
  • No hay que poner más dinero bueno sobre el malo
  • El único que toma las decisiones inaplazables es el propietario
  • Pesan como una losa las garantías personales para garantizar el negocio frente a terceros. La familia y el patrimonio en juego
  • Las ratios confirman la gravedad del momento
  • La ratio de deuda sobre los beneficios se dispara
  • No se pueden aplazar más los pagos
  • Hay dudas fundamentadas de que la empresa no es vendible, ni puede endeudarse más. Se rechaza la posibilidad de un socio financiero
  • Uno se empieza a preguntar cuánto vale hoy la empresa y si sería factible la venta total o parcial
  • ¿Ha llegado el momento de hacer algo?

Si se siente identificado con alguno de estos síntomas, tal vez ha llegado el momento de actuar para tomar decisiones importantes.

Desde la reincorporación de las vacaciones son muchas las empresas que se encuentran en esta situación. Crecen la angustia y la desesperación. Es clave ponerse en manos de buenos profesionales que ofrezcan garantías para ayudar a analizar la situación y encontrar la mejor alternativa. Hay que hacerlo antes de que sea demasiado tarde.

La angustia ciega los horizontes y no capacita para tomar una decisión objetiva para identificar la mejor alternativa. Crece el número de empresas que acuden a Kreedit para exponer su problemática y, en especial, sus dificultades para acceder a la financiación. Ahondamos en el estado de ánimo y llegamos a la conclusión de que la empresa necesita ayuda profesional para atender semejante tránsito.

El trato y atención es personalizado para cada situación y empresa. Disponemos de un gabinete de expertos que pueden ser muy útiles en el análisis y reconducción de la situación ante las circunstancias adversas.

Con una entrevista inicial de toma de contacto, de alta confidencialidad, exploramos conjuntamente las posibilidades reales de reconducción y, si avanzamos en la colaboración, establecemos un plan de viabilidad real y operativo con soluciones incluso creativas más allá de las ideas preconcebidas.

Ofrecemos experiencia, conocimiento, apoyo y comprensión.

Carlos Company
Socio
Kreedit | Financiación Empresarial

Noviembre de 2019