Situación actual
Los grandes grupos bancarios españoles no han salido bien parados del último test de estrés llevado a cabo por la Autoridad Bancaria Europea hace sólo unas semanas. De los 48 bancos analizados, Santander ha quedado en la posición 32ª, CaixaBank en la 34ª, BBVA en la 37ª y Banco Sabadell en la 43ª (el 6º por la cola).

Por lo que respecta a la banca mediana y pequeña española -no analizada en dicho test-, nos encontramos con alguna entidad que ya manifestó su decisión de abandonar España, otras que están en venta, pero sin comprador interesado, y otras con incrementos de mora alarmantes.

Hace sólo una semana, el vicepresidente del BCE Luis de Guindos anunció que incrementarán la ratio de solvencia exigida a los bancos, que pasará del 5,5% al 9%. Ni BBVA ni Banco Sabadell alcanzarían dicho objetivo. Todo ello condicionará drásticamente las posibilidades de inversión -concesión de crédito- de dichas entidades.

Son muchos los indicadores macroeconómicos y los expertos que anuncian una ralentización económica mundial para 2019 y 2020. El último ha sido Moody’s, que señala un punto de inflexión en 2018 y un frenazo pronunciado en los países del G20 en el inminente 2019. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, acaba de advertir que “es tiempo de abrocharse el cinturón”.

Probable escenario para las pymes en 2019 y 2020
Como consecuencia de lo indicado, se seguirá con la concentración bancaria en España. Aumentará la presión del BCE sobre los bancos en forma de incremento de las exigencias de capital, que sólo podrán cumplir mediante la desinversión en forma de reducción del crédito, especialmente, a las pymes, pues es donde la banca tiene mayor posibilidad de desinvertir rápidamente.

La pérdida de dinamismo en la eurozona se acusará especialmente en las pymes que tendrán dificultades para mantener el crecimiento de los últimos años, tratarán de superar con reducción de sus márgenes y todo ello dificultará la devolución de deuda contraída en los últimos años.

La pyme debe tomar la iniciativa ante este escenario
Cabe actuar de forma inmediata. Es especialmente necesario tratar de estabilizar la financiación, ante la inminente restricción y contracción del crédito bancario. En este sentido, se sugiere incrementar la diversificación de las fuentes de financiación. No sólo en cuanto al número de bancos de los que se obtiene financiación, sino que también se hace imprescindible iniciar los trámites para obtener financiación de organismos públicos, que ofrecen mayor plazo de amortización y requieren de menos garantías, así como acceder a financiación extrabancaria privada, aunque sea algo más cara. Nuevamente, se tendrá que priorizar la viabilidad por encima de la rentabilidad.

Una vez más, la restricción del crédito va a poner en riesgo la continuidad de muchas pymes. Por ello, va a cobrar especial sentido apoyarse, sin complejos, en asesores financieros independientes y cualificados para afrontar los años que vienen por delante.

Kreedit | Noviembre 2018