Año 2007 quiebra todo el sistema. Desde esa fecha sólo hemos oído noticias negativas, desastres, quiebras de grandes compañías, guerras comerciales, enfriamiento de la economía, quiebras bancarias, cierre del crédito por parte de la banca, alta presión fiscal, protección de datos, prevención de riesgos laborales, control horario, inspecciones de trabajo, controles de hacienda, cambio de modelo educativo, inseguridad, concentración de la riqueza en pocas manos, corrupción, políticos incompetentes, políticos corruptos, la inmigración, los abusos que se cometen en todos los sentidos, las listas de espera en la sanidad, etc.

A pesar de ello, en contra de todo pronóstico y sin que nadie se lo reconozca, el pequeño y mediano empresario ha seguido luchando, arriesgando su patrimonio para salir adelante, pero cada vez le es más difícil; el sector industrial casi ha desaparecido; la política del bajo coste se repercute en el proveedor, que cada vez tiene menos margen y le cuesta llegar cada vez más a final de mes; la presión fiscal y los costes salariales son insoportables; el estado no nos da nada a cambio; el trabajador con lo que cobra no llega a final de mes y está insatisfecho; se confunde la multinacional que cierra y deslocaliza, con el empresario de siempre, el de aquí que lo arriesga todo, salud, dinero y familia; sólo se buscan las ofertas sea para viajar, salir a comer, vestirse o comprarse un coche.

Nuestro país no sólo puede vivir del turismo, pero parece que este es el camino que se está adoptando, las exportaciones crecen, ya no hay crisis, en el 2007 nos colocaron donde estamos y no habrá ninguna otra recesión o crisis, más abajo ya no podemos ir, estamos en un escenario diferente, del cual, ni nosotros, ni Europa ya no volverá a salir, su fuerza se ha evaporado.

Entonces, ¿qué debe hacer nuestro empresario ante tal tesitura? Sólo tiene dos vías: i) dejar de perder dinero y cerrar su negocio, procurando salvar lo que pueda; ii) si su negocio tiene futuro, rodearse de un buen equipo que le ayude.

Debemos plantearnos dónde estamos y hacia dónde vamos, para que no sea demasiado tarde, no valen los lamentos, ni negar y ocultar lo evidente, hay que objetivar y tomar esa decisión, que por dura que sea, sabemos que es la mejor.

Recuerdo una entrevista al abuelo Botín del Banco de Santander que le hicieron en La Vanguardia, en la que le preguntaron cuál era el mejor negocio que había hecho en su vida, respondió “cerrar aquel en el que perdía dinero”.

Pero no sean miedosos, pues les puede paralizar, analicen su negocio y sus perspectivas, pero sean realistas, tanto si se les acabaron las reservas, o como si tiene un buen negocio que necesita ayudas para su expansión.

Europa pasó en el siglo XX dos guerras mundiales, nosotros una guerra in-civil, una gran depresión, otras crisis como la del petróleo, post juegos olímpicos de Barcelona, y salimos airosos, pero ahora sin todos estos acontecimientos no triunfamos, el escenario es diferente, no se olviden.

Paren unos minutos, elévense, miren a su alrededor y tomen la decisión, siempre habrá alguien que les podrá ayudar a decidir.

Santiago Vidal
Conciliors Consulting

Noviembre de 2019